“…Si a mí se me acordara de hacer una redoma del bálsamo de Fierabrás, que con sólo una gota se ahorraran tiempo y medicinas. ¿Qué redoma y qué bálsamo es ese? dijo Sancho Panza. De un bálsamo, respondió Don Quijote, de quien tengo la receta en la memoria, con el cual no hay que tener temor a la muerte, ni hay que pensar morir de ferida alguna…” (Miguel de Cervantes Saavedra - El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha Parte I, Cap X)
¡Qué invento!, ¿verdad? ¡Un bálsamo que, de seguir leyendo la obra del genial Cervantes, sabríamos que es capaz, incluso, de curar un cuerpo partido en dos, en mitad de una batalla! ¡Quién pudiera saber la fórmula real de dicho bálsamo! (Don Quijote nos propone una, pero esta no pasa de provocar vómitos y poco más, que ni de placebo nos sirve).

