domingo, 25 de mayo de 2014

Fierabrás

“…Si a mí se me acordara de hacer una redoma del bálsamo de Fierabrás, que con sólo una gota se ahorraran tiempo y medicinas. ¿Qué redoma y qué bálsamo es ese? dijo Sancho Panza. De un bálsamo, respondió Don Quijote, de quien tengo la receta en la memoria, con el cual no hay que tener temor a la muerte, ni hay que pensar morir de ferida alguna…” (Miguel de Cervantes Saavedra - El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha Parte I, Cap X)
¡Qué invento!, ¿verdad? ¡Un bálsamo que, de seguir leyendo la obra del genial Cervantes, sabríamos que es capaz, incluso, de curar un cuerpo partido en dos, en mitad de una batalla! ¡Quién pudiera saber la fórmula real de dicho bálsamo! (Don Quijote nos propone una, pero esta no pasa de provocar vómitos y poco más, que ni de placebo nos sirve).

lunes, 19 de mayo de 2014

Estimados vendehúmos

Hoy quiero dedicar unas palabras a mis adorables vendehúmos, esos pseudo-profesionales que aparecen, siempre, poseedores de la gracia divina y el poder necesario para transformar tu vida, la mía, y la del gato.

Vendehúmos, así, con tilde, según la RAE (esa institución tan añeja como necesaria), es un adjetivo atribuible a cualquier persona que ostenta privanza con un poderoso (o, al menos, eso dice), para vender su favor a los posibles pretendientes que pasen, incautos, por allí. Dicho de otro modo: los que vacilan de saber más que tú y que yo, y te venden sus favores, valiéndose de nuestra ingenuidad o, aún más grave, de nuestra necesidad.

Principios

Bienvenidos sean.

A todos les digo. A ellos y también a ellas, pese a que el masculino plural neutro pueda encumbrar intenciones sexistas (nada más lejos de mi realidad), que en este rincón todo el mundo es bien recibido, independientemente de su sexo y de su condición sexual que, aunque ambos términos se parezcan, no son lo mismo.

Abrimos puertas para todos (y todas). Incluso para todos aquellos ingratos que nada quisieron volver a saber de mí, ni de mis proyectos, ni de mis sueños... Aún más imperdonable: ni de mis palabras.