miércoles, 10 de agosto de 2016

Al otro lado de la ventana

Desde la ventana de mi habitación, se cuela la noche sin pedir permiso. Suelo mirar, al hacer una pausa, mientras escribo, a la calle, perderme en el misterio nocturno, con sus calles vacías y sus cielos llenos de estrellas, relajarme contemplando la quietud y la calma que trae la oscuridad... 

Ayer, en mitad de una de esas pausas, tuve un extraño encuentro visual con un señor, que rompió la habitual soledad de la luz de la luna. Vestía ropa de sport y parecía limpio y aseado, pero, sentado desde esta misma silla en la que me encuentro ahora, pude ver cómo este noctámbulo extraño, hurgaba en los enorme cubos de basura que adornan mi habitual vista nocturna. (Sí, frente a mi ventana se encuentran tres contenedores de basura, generalmente a rebosar, que no suelo citar por mantener el componente romántico de la noche, si es que la noche aún entiende de romanticismo).

martes, 2 de agosto de 2016

Una conversación que nunca existió

Callejón oscuro del madrileño barrio de Lavapiés.

La noche, de luna creciente y confusas sombras, ha encontrado a estas dos figuras en mitad de su oscuro idilio. 

Ambos se saludan, parece que se conocen.

-Hace mucho tiempo que no te veo por aquí -dice uno.
-He vuelto al barrio -le contesta el otro.

A este último, por ponerle nombre y facilitar la labor de este humilde narrador, vamos a llamarle Esteban. Al otro, al que inició la conversación, le bautizaremos como Osa, pseudónimo 
o nombre real, tanto da, que los nombres son solo el reflejo de lo que proyectamos.

domingo, 8 de mayo de 2016

Tengo tatuada una sonrisa

Tengo tatuada una sonrisa.

La tengo en el brazo derecho, justo en la misma posición que el personaje de mi novela (los que me conocen saben, realmente, que esa sí que es la mía): El as de corazones. 

La tengo grabada en la piel por una simple cuestión metafórica: lo que nos transforma siempre nos deja una huella, una cicatriz, una marca que nos recuerda que algo ocurrió, que algo se transformó en nuestra rutina, para hacernos sentir más vivos. 

miércoles, 27 de mayo de 2015

Magia

Me preguntaste, hace algún tiempo, cómo era la magia de la que hablaba, de qué se componía, realmente, para provocar tal estado, tal emoción; cómo era su poder, capaz de derribar murallas a fuerza de sentimiento y fortalezas a golpe de sensibilidad. 

La magia es cerrar los ojos y ver más claro, sentir con más pasión, impregnarte de la esencia que lo envuelve todo. La magia se esconde en una noche oscura, en un callejón con salida en el cielo, en un suspiro que suena más fuerte que las verdades hechas secreto. 

lunes, 6 de abril de 2015

Tú ya no

Tú ya no. Lo siento. Ya no existes para mí. Bueno, en realidad no lo siento tanto, porque ya te encargaste, en su debido momento, de condenarme al ostracismo más absoluto, marcándome como ser abyecto no merecedor de tu magnánima atención. Vamos, que me olvidaste tú a mí antes de lo que yo voy a hacer ahora mismito, que es olvidarte a ti, decirte: “tú ya no. Lo siento (ahora sabemos que esto último es por pura cortesía). Ya no existes para mí”.

jueves, 5 de febrero de 2015

Enterrando sueños

Decían, los escritores modernistas, que el mundo había perdido la esencia de lo sagrado, que ya no era capaz de dotar al arte de la suficiente importancia y que, en definitiva, la sociedad se había secularizado hasta el punto de olvidar a sus artistas. 

Tenían razón.

lunes, 26 de enero de 2015

Emotiva. Cuatro años saliendo de la espiral.

Hace cuatro años, Emotiva centro para el cambio, abrió sus puertas para promover el desarrollo integral, la práctica de la inteligencia emocional, y una formación universitaria totalmente práctica y vivencial. De esta manera nacía, también, un nuevo concepto de empresa formativa que se desmarcaba de las del  resto del sector, más interesadas en ampliar currículum, alumnos y galones, que de garantizar, ciertamente, el proceso de auto-descubrimiento, puesta en práctica y necesaria asimilación de una teoría que, en la mayoría de los casos, se encuentra ya en los libros (y en google… ¡viva google!)