miércoles, 27 de mayo de 2015

Magia

Me preguntaste, hace algún tiempo, cómo era la magia de la que hablaba, de qué se componía, realmente, para provocar tal estado, tal emoción; cómo era su poder, capaz de derribar murallas a fuerza de sentimiento y fortalezas a golpe de sensibilidad. 

La magia es cerrar los ojos y ver más claro, sentir con más pasión, impregnarte de la esencia que lo envuelve todo. La magia se esconde en una noche oscura, en un callejón con salida en el cielo, en un suspiro que suena más fuerte que las verdades hechas secreto. 

lunes, 6 de abril de 2015

Tú ya no

Tú ya no. Lo siento. Ya no existes para mí. Bueno, en realidad no lo siento tanto, porque ya te encargaste, en su debido momento, de condenarme al ostracismo más absoluto, marcándome como ser abyecto no merecedor de tu magnánima atención. Vamos, que me olvidaste tú a mí antes de lo que yo voy a hacer ahora mismito, que es olvidarte a ti, decirte: “tú ya no. Lo siento (ahora sabemos que esto último es por pura cortesía). Ya no existes para mí”.

jueves, 5 de febrero de 2015

Enterrando sueños

Decían, los escritores modernistas, que el mundo había perdido la esencia de lo sagrado, que ya no era capaz de dotar al arte de la suficiente importancia y que, en definitiva, la sociedad se había secularizado hasta el punto de olvidar a sus artistas. 

Tenían razón.

lunes, 26 de enero de 2015

Emotiva. Cuatro años saliendo de la espiral.

Hace cuatro años, Emotiva centro para el cambio, abrió sus puertas para promover el desarrollo integral, la práctica de la inteligencia emocional, y una formación universitaria totalmente práctica y vivencial. De esta manera nacía, también, un nuevo concepto de empresa formativa que se desmarcaba de las del  resto del sector, más interesadas en ampliar currículum, alumnos y galones, que de garantizar, ciertamente, el proceso de auto-descubrimiento, puesta en práctica y necesaria asimilación de una teoría que, en la mayoría de los casos, se encuentra ya en los libros (y en google… ¡viva google!)

jueves, 22 de enero de 2015

Carmen. Cinco años.

Esta flor se llama Carmen, como su creadora. 

Tenía cinco años (la niña, no la flor) cuando un cáncer de mierda, un puto cáncer que no había sido invitado a la fiesta llegó, se enamoró de ella, y decidió llevársela para siempre.
Yo no la conocí, pero los que tuvieron esa suerte dicen que era un amor. ¡Qué coño un amor!: ¡un AMOR!, en mayúsculas, como sólo se puede ser con cinco años, cuando la vida, cáncer incluido, no te ha enseñado a escribir con letras pequeñas tu propio nombre.

Una buena amiga la dijo, un día cualquiera, que dibujara una flor muy hermosa, la más hermosa que pudiera imaginar, que sería para mí, a quien no conocía, y que sería para algo muy importante. Nadie la dijo que la supuesta importancia iba a quedar, tan solo, en el lomo de la portada de una novela, y que este humilde (egoísta) escritor no iba a agradecérselo nunca.

jueves, 1 de enero de 2015

Y tú que lo leas

Fotos de gente a la que no importas haciéndose los importantes, posando  como meretrices de prensa rosa y acompañando sus absurdas instantáneas con falsos deseos de amor, paz y felicidad para todos sus contactos, en el nuevo año que comienza.

Mensajes de texto manidos y carentes de originalidad, acompañados de la imagen presuntamente graciosa que felicita el año y que ya has recibido antes  de parte de doscientos contactos diferentes.